La inminente inclusión de SpaceX en importantes fondos cotizados en bolsa (ETFs) como el Vanguard Growth Index Fund ETF (VUG) está atrayendo una atención significativa debido a su capitalización de mercado de 2.7 billones de dólares, lo que la convierte en la quinta empresa más grande a nivel mundial.
Este movimiento sigue a un cambio de regla por parte de Nasdaq y otros proveedores de índices, lo que ha suscitado críticas de asesores financieros como Ayman Saidi, quienes argumentan que esto obliga a los inversores pasivos a entrar en un activo volátil sin su consentimiento.
La volatilidad implícita de SpaceX se reportó en casi 120, significativamente más alta que la del iShares bitcoin ETF (IBIT), lo que indica que será la acción más volátil en el S&P 500 y Nasdaq 100.
Analistas como Kevin Kelly sugieren que los inversores adversos a la volatilidad pueden preferir bonos, mientras que otros, como Noel Smith, creen que formar parte de un índice podría ayudar a estabilizar la volatilidad de SpaceX con el tiempo debido al aumento de la liquidez por el comercio de alta frecuencia y los flujos de inversión pasiva.
Esta situación destaca los desafíos que enfrentan los inversores pasivos que ahora pueden encontrarse manteniendo una acción que encarna tanto una volatilidad extrema como una falta de métricas financieras tradicionales como las ganancias.