El martes, se produjeron interrupciones significativas en los principales aeropuertos británicos, incluidos Heathrow, Gatwick, Manchester y Stansted, debido a un problema técnico reportado por NATS. El proveedor de control de tráfico aéreo reconoció el problema y declaró que los ingenieros estaban en el lugar para solucionarlo.
La situación también ha impactado las operaciones en los aeropuertos de Edimburgo y Dublín, con servicios de seguimiento de vuelos que indican que tanto las llegadas como las salidas estaban fuertemente reguladas.
Este incidente sigue a un historial de fallos técnicos dentro del sistema de control de tráfico aéreo del Reino Unido, incluido un mal funcionamiento importante en 2024 que costó a las aerolíneas más de £100 millones en reembolsos y compensaciones.
La naturaleza repetida de estas interrupciones plantea preocupaciones sobre la fiabilidad de la infraestructura de aviación del Reino Unido y puede afectar la confianza de los inversores en el sector.